Todo parece indicar que esta suerte de saga (de trabajos con este título) será interminable porque los que laboran en estos medios de difusión masiva nos proveen de suficiente caldo de cultivo. En los últimos días una amplia comitiva de la máxima dirección de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) ha estado de recorrido por las capitales provinciales, según se ha publicado, dando seguimiento a los acuerdos tomados en el pasado congreso de la organización y, a pesar que una de las secciones con mayor cantidad de miembros es la de Cine, Radio y Televisión, no he escuchado que se planteara algún tipo de preocupaciones acerca de estos temas.

Por supuesto que, en esencia, “el cuartito está igualito” y aunque uno encuentra trabajos y planteamientos de indiscutible valor en los medios, no hay nada que presagie un cambio significativo en su modus operandi. Sin embargo en ocasiones me pregunto si cierto tipo de errores no se habrá convertido en la epidemia del periodismo actual pues lo he visto y comprobado en televisoras tan profesionales como Telesur o CNN en español. No obstante hay cosas que creo no debieran ocurrir y apelo a mi experiencia de periodista y director de programas en una emisora municipal donde no se permitía bajo ningún concepto que salieran al aire trabajos con fechas erradas o que un locutor o especialista afectara su exposición con una muletilla.

Lo novedoso en esta oportunidad son las mutilaciones, en el promocionado espacio Pensar en 3D, el sábado 29 de febrero, colocaron en la pequeña pantalla un filme cuyo tema central era el amor homosexual entre dos jóvenes, una escena donde ambos se besaban fue suprimida y aunque la dirección ha ofrecido disculpas es un poco difícil de asimilar su retórica, pues días atrás algo similar ocurrió en el canal de deportes con el llamado Super Bowl, transmitieron los tres primeros tiempos pero cuando tocaba el cuarto, comenzaron a poner promociones de deportes extremos, estamos hablando de las 10:30 de la noche, a las 11:05pm nuestra paciencia dijo no más y dimos por perdido el tiempo esperando la culminación del último cuarto de tiempo.

El pasado 14 de febrero, en Cuba, Día del amor y la amistad, muy apropiadamente quisieron concluir el Noticiero del Mediodía con una crónica de tema amoroso de la periodista Liudmila Peña y sin ton ni son la cortaron a la mitad, a pesar que uno de los conductores del programa era precisamente el director general del espacio y en un país donde los noticieros se acaban a cualquier hora. Por suerte la pusieron completa al otro día, pero ya fuera de fecha y eso es fatal en este medio. Sinceramente se los digo, soy de la opinión que una buena crónica de amor es tan importante como un buen discurso político y el que no lo crea debiera hacer un análisis bien profundo de sus carencias.

Otro elemento al que nos hemos referido en otras oportunidades, (recordar Anglofilia, por ejemplo) es a esa utilización desmesurada de palabras en inglés, parece que hay oídos sordos a los continuos llamados de atención que ha hecho el Presidente cubano en cuanto a la mejor utilización de la lengua materna, ahora mismo se está promocionando por la televisión cubana un evento de baile urbano o break dance, que, por cierto, ya tiene espacio en la olimpiada de París en el 2024, bajo el rótulo de “The Concept”. Por no hablar de la labor de vanguardia que llevan adelante en este sentido los comentaristas deportivos con vocablos como junior, golden score y otros que son habituales en las narraciones en idioma inglés pero que no debieran serlo en las que se realizan en español.

Tampoco puedo dejar de hacer referencia a la pésima selección de filmes que se está haciendo en ocasiones para el espacio del sábado por la noche en Cubavisión. Tal parece como si pusieran una buena para marcar y luego “se tiraran por la calle del medio”. Recientemente colocaron en pantalla un filme de Quentin Tarantino, algo que siempre se agradece, pero la semana anterior habían ofrecido uno de esos bodrios norteamericanos (yancófilos ciento por ciento) donde un grupo de millonarios se hacen pasar por muertos para poder dedicarse libremente a viajar por el mundo matando tiranos y asesinos que, por una u otra razón, habían escapado de la justicia, por supuesto, ninguno de esos ajusticiamientos tuvo lugar en Estados Unidos, uno de los lugares donde va a parar la mayor cantidad de tiranos  en el mundo siempre y cuando tengan mucho dinero o su ideología se adecue a los intereses y la política de los gobernantes de ese país. Dicho sea de paso, la filmografía norteamericana tiene suficientes propuestas de calidad como para no tener uno que pasar por esa pésima experiencia.

Realmente, y se los digo de corazón, no me explico cómo a los que se dedican a revisarlo todo, se le van esos tiros, parece que, como dice alguien que quiero mucho, son problemas del Orinoco…..que ustedes no saben ni yo tampoco.