No sé si en Cuba estará permitido (lo más seguro es que no) que un grupo de personas pueda entrar y ver los debates de las Comisiones de Trabajo o las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, lo cierto es que lo poco que conocemos del funcionamiento de las reuniones del Parlamento Cubano es a través de los resúmenes que transmite la televisión nacional o los reportes informativos de los periodistas. En el primer caso confieso que era de las personas que habitualmente veía durante varias horas las distintas intervenciones y mediante la observación minuciosa y los distintos apuntes realizados he llegado a algunas conclusiones, en primer lugar, que hay diputados que nunca hablan, por ejemplo, no he tenido la ocasión de escuchar a representantes de municipios como Moa, San Germán, Antilla, Sagua de Tánamo, Frank País. Bueno también existe otra alternativa, porque el espacio televisivo se vende bajo la prerrogativa de “un resumen de las mejores o más importantes intervenciones”, o no hablan o no dicen nada de valor, que como dice Silvio Rodríguez “no es lo mismo, pero es igual”. Ejemplifico con estos territorios que son los que conozco más de cerca y esto me hace pensar que puede haber otros con los que suceda lo mismo y entonces es muy justo que nos preguntemos: un diputado que represente a un municipio, con la cantidad y carga de problemas que tenemos los cubanos y que pase una y otra sesión del parlamento y que no hable o no diga una cosa interesante ni una sola vez, ¿a qué va? ¿a hacer quorum? Soy de los que cree que al menos una vez al año estos ciudadanos debieran rendir cuenta de su gestión ante los que los eligieron y el pueblo está en todo el derecho de preguntarle y exigirles resultados concretos en su desempeño.

Fui Delegado del Poder Popular y sé también que estas reuniones tienen una agenda que se colegia previamente pero tampoco la máxima instancia del poder en el país puede permanecer ajena a los problemas del día a día; me explico, a principios del corriente mes la televisión cubana transmitió dos excelentes reportajes, el primero del periodista holguinero Abdiel Bermúdez en el cual denunciaba la pérdida de buena parte de la cosecha de mangos en cooperativas de la provincia, varias jornadas más tarde se reportó la misma situación desde Guantánamo, en este último trabajo se vio cómo se le lanzaban a los cerdos cajas repletas de la fruta, mientras esto ocurría la Comisión Agropecuaria de la Asamblea Nacional analizaba la situación de la producción de coco, cacao, café y miel; no hubo ni un pronunciamiento al respecto y bien pudo crearse una comisión que analizara la situación, deslindara responsabilidades y diera la correspondiente respuesta al pueblo, pero nada de esto ocurrió. ¡Le zumba el mango!

Por cierto, he leído en varios sitios digitales, (menos en la prensa cubana, por supuesto), varias declaraciones, incluyendo las del reconocido productor e investigador artemiseño Fernando Funes-Monzote, quienes aseguran que en Cuba cerca del cincuenta por ciento de lo que produce la agricultura, se pudre en los campos o en los centros de acopio. Tampoco la Asamblea Nacional se refirió al particular, sin embargo, el ministro del sector expresó en unas declaraciones a la prensa que: “lo que hay es que producir, que en el país cada producción tiene su destino”. Al menos el de buena parte de los mangos guantanameros está bien claro.

La televisión nacional también se hizo eco de las relaciones de Cuba con la Unión Europea, primero habló del cambio de la llamada “posición común”, luego el mismísimo Estelar de las ocho de la noche transmitió una entrevista con el diputado español Pascual Serrano acerca del tema, ambos trabajos en un sentido positivo, sin embargo, dos o tres días más tarde, en ese mismo espacio informativo se dio a conocer una nota en la cual se rechazaba por “injerencista” el nuevo acuerdo del Parlamento Europeo, pero sin dar muchas explicaciones. Tampoco nuestra Comisión de Relaciones Internacionales se pronunció al respecto.

En cuanto a los reportes informativos de los periodistas no voy a extenderme mucho porque todo es más de lo mismo, el inveterado triunfalismo, la poca o nula opinión, el cifrismo que es uno de sus males mayores y me hizo recordar una frase de un viejo especialista del sector de la construcción que en una oportunidad dijo que la estadística es como el bikini en la mujer que lo enseña todo menos lo fundamental. Como botón de muestra una información acerca del transporte en la cual el periodista Boris Fuentes hablaba que “a pesar de las limitaciones se habían logrado transportar más de ocho millones de pasajeros”, sin referirse a los numerosos incumplimientos de horarios de trenes y ómnibus, a la verdadera mafia que prolifera en las terminales en la venta y reventa de boletos, a los vuelos de Cubana que se atrasan o se convierten en un viaje por carretera al mismo precio, en fin, me recordé de mi padre, fallecido recientemente, fundador del Partido Comunista de Cuba, que me dijo en una oportunidad que ya no le gustaban ni la pelota ni el noticiero; por eso les decía al principio que me gustaría acceder, poder ir y comprobar in situ cómo el Parlamento defiende al pueblo cubano, porque, decididamente, lo que se transmite y se informa de las sesiones de trabajo de las comisiones y de la Asamblea Nacional, ya no me gusta.